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Guía · fundamentos

Qué es una línea editorial: quién la decide en una redacción y en qué se diferencia del sesgo

Cada día, un periódico decide qué noticia abre la portada, a quién da la palabra y qué opina de lo que publica. La línea editorial es el criterio que mantiene esas decisiones coherentes de un día para otro. Esta guía explica quién la fija dentro de una redacción, dónde se expresa, qué derecho tiene un periodista cuando el medio la cambia y en qué se diferencia del sesgo.

Actualizada 2026-09-15 6 min de lectura Todas las guías

El briefing diario de sinsesgo trabaja sobre esa diferencia de criterio: cada mañana agrupa por tema lo que publican medios de izquierda, centro y derecha, y compara cómo cuenta cada bloque la misma noticia.

Todo medio tiene una línea editorial, la declare o no

Elegir qué noticia abre la portada, cuántas piezas merece un asunto y a quién se entrevista son decisiones editoriales. Las toma el medio que se declara progresista, el que se declara conservador y el que se presenta como neutral. Lo que cambia de uno a otro es si el criterio está escrito o hay que deducirlo leyendo.

La línea editorial tampoco es la suma de las opiniones de quienes escriben en el medio. El Libro de estilo de El Mundo separa las dos cosas: los artículos firmados «presentan estrictamente la opinión personal de quien los firma, con la que el periódico no se identifica necesariamente». La línea pertenece al medio como institución.

Quién la fija: el director responde de ella ante los lectores

La respuesta más precisa está en los estatutos de redacción, los documentos que ordenan la relación entre la empresa editora, la dirección y los periodistas. El Consejo de Europa los recomendó en el Código europeo de deontología del periodismo, aprobado en Estrasburgo el 1 de julio de 1993, «con la finalidad de ordenar las relaciones profesionales de los periodistas con los propietarios y editores en el interior de los medios de comunicación».

En España, El País aprobó el primero en 1980, y La Voz de Galicia redactó el suyo ocho años después, según un estudio de Luís Villamor Canelas sobre el comité de redacción de ese diario.

El Estatuto de Redacción de El País dice quién decide: «El director es el responsable de la línea editorial de El País ante los lectores y los tribunales, en el marco de los principios enunciados en este estatuto» (artículo 12). Para ejercer esa responsabilidad, el director tiene derecho de veto sobre todos los originales, incluidos los de publicidad.

Los principios, en cambio, no los elige el director. El artículo 3.1 define El País como un periódico «independiente, nacional, de información general, con una clara vocación europea», y el artículo 4 remite a la declaración que el presidente de la sociedad editora hizo ante la junta de accionistas el 5 de marzo de 1977. La empresa dejó escritos los principios; el director los aplica cada día.

Dónde se lee: en el editorial, que no lleva firma

La línea editorial se expresa sin intermediarios en el editorial. El Libro de estilo de El Mundo lo explica así: los editoriales son «la opinión institucional de EL MUNDO y por eso, los escriba quien los escriba, no van nunca firmados». El manual de estilo de El País da la misma definición: el artículo de fondo, generalmente sin firma, que expresa la opinión de un periódico.

Fuera de la sección de opinión rige la regla contraria. El Código europeo de 1993 sitúa en la separación entre noticias y opiniones «el principio básico de toda consideración ética del periodismo», y el Estatuto de El País lo recoge en su artículo 3.3: «La información y la opinión estarán claramente diferenciadas entre sí». La diferencia entre opinión e información marca, por tanto, el terreno de la línea editorial: puede decidir qué se cubre y con qué prioridad, pero no debe colarse en lo que una noticia presenta como hecho.

Qué puede hacer un periodista si el medio cambia de línea

El artículo 20.1.d) de la Constitución reconoce el derecho a comunicar y recibir información veraz, y añade: «La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades». Esa ley es la Ley Orgánica 2/1997, de 19 de junio, que define la cláusula de conciencia como un derecho de los periodistas «que tiene por objeto garantizar la independencia en el desempeño de su función profesional».

Su artículo 2 permite al periodista solicitar la rescisión de su relación con la empresa en dos supuestos:

  • Cuando en su medio «se produzca un cambio sustancial de orientación informativa o línea ideológica».
  • Cuando la empresa lo traslade a otro medio del mismo grupo que, por su género o línea, suponga «una ruptura patente con la orientación profesional del informador».

En los dos casos le corresponde una indemnización que «no será inferior a la pactada contractualmente o, en su defecto, a la establecida por la Ley para el despido improcedente». El artículo 3 añade un derecho que no exige marcharse: negarse, motivadamente, a participar en informaciones contrarias a los principios éticos de la comunicación, sin sanción ni perjuicio.

El Estatuto de El País concreta cuándo hay cambio de línea: tiene que quedar «puesto de manifiesto por actos reiterados» (artículo 5). Un editorial aislado no basta. El estatuto también abre una vía para discrepar sin salir del periódico: si dos tercios de la redacción consideran que una posición editorial «vulnera su dignidad o su imagen profesional», pueden exponer su opinión a través del propio diario (artículo 7).

Línea editorial y sesgo no son sinónimos

La línea editorial es un criterio que el medio asume y, a veces, publica. El sesgo es lo que ese criterio produce en la cobertura cuando decide qué hechos entran, en qué orden y con qué palabras. La guía sobre el sesgo en los medios de prensa de España explica ese mecanismo y en qué bloque sitúa sinsesgo a cada cabecera.

Separar los dos conceptos cambia la pregunta útil. Saber que un medio es conservador o progresista no te dice si una noticia concreta está bien hecha; para eso hay que mirar la pieza: qué fuentes cita, qué deja fuera y cómo titula. Los tipos de sesgo en el periodismo dan nombre a cada una de esas decisiones. Un medio que publica su línea te da un dato para calibrar lo que lees; el problema empieza cuando presenta su opinión como información.

Cómo identificar la línea editorial de un medio

De la comprobación más directa a la más laboriosa:

  • Busca si la publica. Un estatuto de redacción, un libro de estilo o una página de principios. El Estatuto de El País, por ejemplo, está publicado en la web de la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo.
  • Lee sus editoriales durante varias semanas. Son la posición institucional del medio. Un editorial suelto dice poco; la serie muestra qué defiende de forma constante.
  • Compara su portada con la de otro bloque el mismo día. Lo que abre un medio y el otro no menciona revela prioridades que ningún editorial declara. La guía sobre cómo detectar el sesgo en una noticia explica qué buscar en cada pieza.
Cuando nadie ha medido a un medio

La línea editorial declarada también es un dato de trabajo. En el pipeline diario de sinsesgo, la posición de cada medio sale de estudios publicados; cuando ningún estudio mide a una cabecera, se deduce de su línea editorial declarada y de su propiedad, y se marca con confianza baja.

Fuentes